Alfredo Jiménez representaba el espíritu de “Los elegidos para mover el mundo”.
Hoy nos reunimos para rendir homenaje a Alfredo Jiménez, un hombre que dedicó su vida al Transporte y que se convirtió en un referente para todos los que compartimos esta pasión. Alfredo comenzó su camino en 1977, al volante de un Avia. Después llegaron Pegaso, Ebro y Barreiros. Su historia está ligada a la evolución de los camiones en España, porque cada etapa de su vida profesional fue también una etapa en la historia del Transporte.
Alfredo no solo movía mercancías, movía ilusiones
Siempre apostó por la innovación: le gustaba estrenar camiones nuevos y cada cinco años los cambiaba. Prefería pagar letras antes que reparaciones, porque para él la imagen y la fiabilidad eran parte de su identidad. Así se ganó el respeto y el cariño de todos: compañeros, clientes y amigos.
Realizó Transporte Nacional e Internacional, recorriendo miles de kilómetros con la misma pasión del primer día. Nunca pensó en jubilarse, porque lo que más le gustaba era acompañar a su hijo Juan en el camión. Hoy, Juan continúa su legado, demostrando que los valores y el amor por esta profesión se heredan.
Alfredo fue, sin duda, uno de “Los elegidos para mover el mundo”. Su recuerdo seguirá vivo en cada ruta, en cada historia compartida en la carretera y en cada persona que lo conoció y lo apreció.
Descansa en paz, Alfredo. Tu viaje continúa en la memoria de todos nosotros.
“Porque los que mueven el mundo nunca se detienen… siguen vivos en cada kilómetro y en cada recuerdo.”
Buena ruta Alfredo